EL CAMINO DE SANTIAGO POR LA VIA AUGUSTA

(Conferencia-coloquio del 5 de marzo de 2010 en Hostalric)


Deseo explicarles el camino que desde Europa y entrando por La Jonquera atraviesa la provincia de Girona para llevarnos a Santiago de Compostela.

Habrán oído hablar mucho de Santiago..., de Roncesvalles..., del Camino Francés,... Pero quizá, para algunos, todo termine aquí.  Dejadme que antes de entablar un coloquio y dar paso a las preguntas que quieran hacerme, éstas estén basadas en unos conocimientos previos que yo pretendo darles en esta charla, y que posiblemente den respuesta a vuestras dudas sobre el tema, o despierten la curiosidad para nuevas preguntas

SANTIAGO.
¿Quién era Santiago?.  Hay varios Santiagos en el Nuevo Testamento, por ello es preciso identificar bien a nuestro Santiago. Se le conoce por Jacobo el Hijo de Zebedeo, o  Santiago el Mayor. Era hermano de Juan, el Apóstol. Vivían en Cafarnaún trabajando en el negocio familiar de pesca en el Lago de Genesaret; estaban asociados con otra pareja de hermanos, Pedro y Andrés, en la industria de la pesca del lago.

De este círculo de pescadores Jesús se llevó sus cuatro primeros discípulos: Pedro, Andrés, Santiago y Juan.  Santiago gozaba de una especial confianza y relación con Jesús. El mismo Jesús apodó a Santiago y a Juan con el sobrenombre de “hijos del trueno” seguramente por su arrojo y decisión.

Una vez muerto Jesús, Santiago forma parte del grupo inicial de la Iglesia Primitiva de Jerusalén. Según las confusas narraciones de los primeros años de la cristiandad, se le había adjudicado la lejana tierra hispana para su evangelización.

Después de un fracaso que se traduciría en un cortísimo número de discípulos, volvió a Jerusalén, donde sufrió martirio a manos de Herodes Agripa, quien, además, prohibió enterrar su cuerpo decapitado. Durante la noche, sin embargo, un grupo de cristianos recogió sus restos y los llevaron hasta la orilla del mar, donde encontraron un barco sin tripulación y allí depositaron en un sepulcro de mármol, el cuerpo del Apóstol.

Dice la leyenda, que el barco fue conducido a través del mar hasta el lejano reino de los astures. Según la versión más difundida el sarcófago remontó el curso del río Ulla, deteniéndose junto a Iría Flavia, la capital de la Galicia romana, precisamente en un lugar ocupado por un antiguo compostum (cementerio), que con el tiempo, acabaría convirtiéndose en Compostela.

El cuerpo del Apóstol permaneció ignorado en aquel lejano rincón de la cristiandad hasta que, en los primeros años del siglo IX, una luz sobrenatural indicó a un piadoso eremita la situación del enterramiento. Así el paraje que había ocupado un cementerio de época romana Pasa a ser conocido como  Campus Stellae, es decir, como el Campo de la Estrella, que a partir de entonces va a ser el significado de Compostela.

La arqueología ha demostrado la existencia real de las tumbas romanas; la aparición de la estrella que, como en el caso de los Reyes Magos, indicó un enclave escogido sólo ha quedado registrada en las bienintencionadas crónicas; pero, en cualquier caso, las dos interpretaciones no se excluyen mutuamente.

Pero las leyendas no terminan con el descubrimiento de la tumba de Santiago. Desde que el obispo Teodomiro dio por bueno el hallazgo del solitario monje edificando un templo sobre el sepulcro, los prodigios, los milagros y las apariciones se multiplicaron, dando lugar a una extensísima colección de historias destinadas a dar valor a los guerreros que combatían contra los avances de Al-Andalus, y también a levantar los ánimos de los peregrinos, que muy pronto empezaron a trazar con su lenta marcha el Camino de Santiago.

No es de extrañar que la tumba apostólica se haya convertido, desde su descubrimiento, en un punto de referencia para la cristiandad. Como un imán semejante a Roma y Jerusalén. Compostela ha atraído a caminantes que desde todos los puntos del planeta han querido seguir la ruta de las estrellas, ésa que señala la Vía Láctea, para ganar el perdón de sus culpas, como se cuenta que hizo el propio emperador Carlomagno, a quien la tradición popular ha convertido en inaugurador de la ruta jacobea.

El Camino de Santiago –declarado Patrimonio de la Humanidad-  goza de otros valores históricos, como el de haber sido la columna vertebral de esa unidad cultural que es Europa: la senda de los caminantes partía de Suecia, de Polonia, de los Países Bajos, de Irlanda y la Gran Bretaña, y de Turquía, y todas sus ramificaciones confluían en Francia para dirigirse, como una sola corriente, hacia Galicia.


LAS PEREGRINACIONES.
El hallazgo de la tumba de un Apóstol era motivo más que suficiente para promover largas y penosas peregrinaciones recompensadas con indulgencias y con el propio aprendizaje que entrañaba el camino. Sin embargo, intervinieron factores ajenos al descubrimiento en el hecho de que en poco tiempo el Finisterre gallego se convirtiera en una de las capitales del mundo cristiano.

Las peregrinaciones, un rito de santificación común a otras religiones, habían alcanzado ya en los siglos II y III un auge bastante notable en Belén y Jerusalén.  Cuando Constantino el Grande mandó edificar, en el año 326, la iglesia del Santo Sepulcro (sobre la tumba de Jesucristo) y se descubre, casi al mismo tiempo, la Vera Cruz, puede decirse que el cristianismo había incorporado plenamente la tradición de los viajes purificadores a sus costumbres.

El flujo de visitantes en los Santos Lugares se mantuvo con altibajos, alcanzando su máximo esplendor en el milenario de la Pasión  -el año 1033-, ya que la conversión de Hungría abría una vía terrestre mucho menos azarosa que la navegación por el Mediterráneo, siempre amenazada por el Islam y los piratas.  Pero en 1078 los turcos se adueñan del Santo Sepulcro y cortan repentinamente el tráfico de peregrinos. En adelante serán los cruzados los únicos que pretendan entrar, por la fuerza, en Jerusalén.


LOS PEREGRINOS.
Pero no todos los que emprendían el viaje lo hacían llevados por impulsos tan elevados.  Con cierta frecuencia, la peregrinación era una pena impuesta por algún crimen cometido o incluso una manera de ganar dinero, ya que hubo casos en que el reo prefería enviar a Compostela a un pobre con gastos pagados y con el compromiso de dedicar a la salvación de su cliente una parte de la penitencia.

El hecho de injuriar a un enemigo calificándole de “aborto, bastardo, brujo, ladrón, asesino e incendiario” (como quedó reflejado en un juicio) podía merecer la expiación del Camino.

Para alcanzar la categoría de peregrino santiaguista no hacía falta nada. En un principio, lo que más adelante se convertiría en el uniforme, perfectamente tipificado a fuerza de aparecer en todas las representaciones, no era más que el habito normal en cualquier viajero. Un ropón corto para que no entorpeciera la marcha, una capa y un sombrero capaz de repeler tanto el calor como la lluvia constituían sólo la forma más razonable de afrontar el largo viaje.

El bordón era sencillamente el bastón en el que apoyarse en los tramos difíciles y proporcionaba una eficaz defensa contra los lobos y maleantes.  La esportilla o zurrón, preferentemente de piel de ciervo, era ya una exigencia del hábito de peregrino, puesto que en ningún caso debía ir cerrado en demostración de buena fe. Y por último, la concha de vieira ponía ya la nota inequívoca en el uniforme que había de franquear el paso en las hospederías.  La calabaza, por su parte, era una ligera cantimplora generalmente sujeta al bordón o a la cintura del peregrino.


LOS PIRINEOS.
 En los Pirineos van a coincidir todas las vías de peregrinación europeas. Puede decirse que los Pirineos son el inicio real del Camino hacia Santiago de Compostela.  Todos los caminos de Europa confluyen en las rutas francesas y éstas van uniéndose para penetrar en la Península por los puntos de mejor acceso, tales como Irún, Roncesvalles y Somport. Y en la provincia de Girona, por Puigcerdá (Font Romeu),Prats de Molló a Ripoll; La Jonquera (coll de Panisars) y Sant Quirse de Colera (coll de Banyuls).


LA VIA AUGUSTA

Iniciamos nuestro Camino en Perpinya. La villa de Perpinyá era el último centro importante de reunión de los peregrinos antes de entrar en Catalunya, camino de Galicia.

Un camino conducía directamente de Perpiñá a Boulou por Bages y Mas Déu, dominios de los Caballeros Templarios, siguiendo en gran parte el trazado de la carretera actual. Llegamos a la montaña de Bellegarde y cruzamos por el Coll de Panissars por un camino sólo practicable a pie. En ese punto coincide el final de la Via Domitia (en territorio francés) con el inicio de la Via Augusta (en territorio español)

Entre los siglos X y XI los monjes de Santa Maria de Arlés edificaron en el “coll” de Panissars el priorato de Santa Maria de Panissars, que luego pasaría a depender del monasterio de Ripoll. En la actualidad iglesia y priorato son un informe montón de ruinas. Muchos peregrinos y viajeros encontraron en aquellos beneméritos monasterios albergue y provisiones para el resto del camino.

A seis kilómetros del “coll” de Panissars divisamos La Jonquera, el primer pueblo a este lado de los Pirineos. Se trata de una antigua localidad que en la Edad Media pertenecía a la jurisdicción del castillo de Rocabertí. El camino real atravesaba este pueblo de Norte a Sur.

El camino peregrino seguía unos cuatro kilómetros en dirección sur, junto a la aldea de Santa Maria de la Estrada (debe su nombre a la vía strata). Más adelante llegaba a la orilla del río Muga que cruzaba por el puente de Pont de Molins, distante sólo ocho kilómetros de Figueres

Antes de entrar en Figueres, los peregrinos se dirigían al Monasterio de Vilabertrán, punto de encuentro con los peregrinos procedentes de Sant Quirse de Colera y Sant Pere de Rodes. Allí encontraban reposo y cuidadas atenciones antes de proseguir el viaje hacia Girona

El camino continuaba por el pueblecito de San Pablo de la Calzada hacia Pontós. Atravesaba el río Fluviá por medio de una barca frente la villa de Báscara que tenía un hospital para pobres y peregrinos.

A unos cuatro kilómetros al sur de Báscara llegamos a Orriols y siguiendo por la ribera izquierda del Ter llegamos a Cerviá, con su célebre monasterio de Santa Maria e Iglesia de Santiago. (Hoy día con reciente restauración comparte las dependencias del Ayuntamiento).

Dejando a la derecha el pueblo de Cerviá seguimos hacia Medinyá, con su hospital de Santiago fundado en 1398, y a Sant Julia de Ramis.  Dos kilómetros más hacia el sur llegamos a Sarria de Ter y cruzaba este río por el Puente Mayor, a unos tres kilómetros al norte de Girona y penetraba en la ciudad por el Barrio de Pedret. Entre los años 1300 y 1515 lo hacian por el puente llamado de Sant Jaume, frente el hospital y capilla homónima en el barrio de Pedret.

A finales del siglo XII o principios del XIII se edificó en este barrio, de los más antiguos de la ciudad, una capilla dedicada a Santiago, junto a la cual existía un lazareto o pequeño hospital. En el siglo XIV se construyó, casi tocando a la iglesia de Santiago (o de Sant Jaume), sobre el Ter y delante mismo de Pedret, el puente que llevó el nombre del Apóstol.


SEGUIMOS POR LA VIA AUGUSTA
Después de haber visitado la iglesia de Sant Felix y al patrón de la ciudad Sant Narcis, seguiremos nuestro camino hacia la catedral gerundense. En su fachada podemos contemplar una imagen de San Jaime peregrino. Entre las esculturas que decoran la fachada, Santiago se encuentra situado a la izquierda de la Virgen Santa Maria. A la derecha hay la escultura de San José. Curiosamente se repite la colocación de las imágenes que antaño había en la Capilla de San Jaime de la calle de Pedret.

Penetramos en la Seo. Cruzando el pórtico a la derecha un policromado altar barroco. En lo alto, como si quisiera salirse del retablo, un blanco caballo montado por Santiago, parece saltar al vacío con el Apóstol blandiendo la Espada. Nos recuerda la Batalla de Clavijo.

En el altar mayor podemos ver la silla de Carlomagno, nuestro primer peregrino, al que también se le da homenaje con la torre románica adosada al lateral de la Basílica, la llamada Torre de Carlomagno, que se puede contemplar desde el Galligans, cerca de las murallas

Seguimos caminando en dirección Sur. Vemos restos de la muralla: El Baluarte, que sirve de base a una gran columna en cuyo capitel, de pie y con la cabeza erguida, un león símbolo de fuerza y poder parece vigilar la ciudad..

Entramos en la calle de la Rutlla. Estrecha en su inicio y desigual su anchura en otros tramos. Es el camino llamado de Palau, porque era el único que te llevaba a este vecindario siguiendo la Vía Augusta. Vía que no hemos dejado desde que entramos y anduvimos por Girona.

Llegamos a la Cruz de Término, conocida por la Cruz de Palau. Seguiremos hacia Fornells de la Selva y visitaremos la iglesia parroquial donde se puede ver en el crucero junto al pórtico, un medallón representando a Santiago peregrino. Seguiremos hacia Riudellots en dirección a Barcelona Barcelona. Ya sea por la costa, la llamada Vía Marina ,y visitar la ermita de San Jaime en Pineda de Mar, o por el interior hacia Hostalric y Sant Celoni donde encontraremos un cruceiro en un cruce de calles con las vieiras compostelanas.

HOSTALRIC CAMINA POR LA VIA AUGUSTA
El recorrido de la Via Augusta  (o camino real) dentro de la población está perfectamente conservado en toda su longitud. Cruza la población de norte a sur y toma distintos nombres en el callejero urbano. A saber: el Ravalet, el Raval, la Plaça dels Bous y el Carrer Major.

Hostalric era final e inicio de etapa en el camino de los peregrinos hacia Santiago de Compostela. Su propio nombre nos indica que era lugar de hospedaje. ( Hostal-ric, Hostal regio). Nada de extrañar por ser la ruta de Francia a Barcelona o a la uinversa, y ser la Via Augusta la ruta mas importantes que cruzaba la península desde Coll de Panisars hasta Cadiz. Además del Castillo sobre la colina que domina la población y en el que debian hospedarse regias e ilustres personalidades. Y como es de suponer la existencia de posadas y hostales  mas humildes para caminantes  y peregrinos.

El camino entra en Hostalric por El Ravalet y sube la cuesta hasta llegar a la Torre dels Frares, frente al actual ayuntamiento que ocupa las dependencias del antiguo convento de Sant Francesc.. Desde aquí el camino toma el nombre de El Raval hasta llegar a la plaça dels Bous.

La Plaça dels Bous estaba situada frente al portal de Girona. Cruzando dicho portal entrábamos a la ciudad medieval por el Carrer Major, pasa por delante del antiguo hospital hasta llegar a la iglesia gótica del Socors y sale por el portal de Barcelona.

Dejamos atrás el pueblo de Hostalric rodeando la colina del castillo y seguimos por el camino real hoy llamado calle de la Via Augusta en recuerdo de la via romana.  A nuestra izquierda el castillo contempla nuestro caminar hacia Santiago. Los peregrinos recibimos muchas sensaciones al caminar , pero caminar por la Via Augusta de Hostalric es un privilegio. Sus piedras, sus torres, sus murallas, su castillo, te sientes transportado a otra época, en realidad te sientes más peregrino.

Es mi deseo que sigáis caminando por la Vía Augusta

Muchas gracias.

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